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Ana Isabel Espinosa. Opinión 1

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Ana  Isabel Espinosa

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BENEDICTO Y EL INFIERNO

Ahora se lleva mucho lo de sacar versiones antiguas que en su día funcionaron y quitarles el polvillo del desuso y volverlas a comercializar. Si les vale con un ejemplo ahí tienen la cartelera, que no hay viernes que los estrenos no tengan mas de veinte años de antigüedad, eso sí remasterizados y con nuevos actores y efectos especiales. Hay una gran variedad, desde películas de terror que hacían las delicias de nuestros padres, hasta las películas con las que echamos los dientes los de mi generación, como la Cenicienta y la bella durmiente, que ahora coloridas, tridimensionadas y comercializadas en colchas, farolillos y papeles pintados, dan, como poco, hasta grima.

  Hay una gran variedad, desde películas de terror que hacían las delicias de nuestros padres, hasta las películas con las que echamos los dientes los de mi generación, como la Cenicienta y la bella durmiente, que ahora coloridas, tridimensionadas y comercializadas en colchas,f arolillos y papeles pintados, dan, como poco, hasta grima.

Y es que lo que siempre ha funcionado,l o queremos eternizar, mismamente como el pecado y el infierno, que siempre han tenido mucho cartel y mucha tirón publicitario.

Benedicto ha dicho que el infierno existe, que no tengamos ninguna duda y los demás nos hemos puesto a pensar.
A mi que la cortedad mental, últimamente, me da para muy poco, me ha venido a la cabeza imágenes de África y de gente que se muere de hambre, de mujeres que paren hijos de múltiples violaciones, enterrándolos en la propia tierra con sus ajadas manos, de niños no mayores que los míos mutilados en sus genitales, bien para hacer pociones mágicas que salvar a mal nacidos que creen en brujos de aldeas o bien para preservar su honradez y asegurarle un marido que dote a su familia, sacándolos del hambre y escasez.

Desde que lo leí no me he podido quitar de la cabeza las miles de mujeres asesinadas por sus parejas, derramando sus sangre sin saber porqué, en los desplazados sin hogares ni destinos con sus hijos y sus esperanzas a cuestas, en los marginados que no son aceptados, en aquellos que se discriminan por ser de diferentes creencias, de sexo o simplemente por haber tenido la desgracia de nacer en otra parte del planeta.

El infierno está en todas partes por poco que nos pongamos a mirar, está en los que siempre andan a la caza del mas débil, del necesitado, los que se aprovechan del que sufre en su dolor y soledad, en los que hacen de los diferentes un blanco a abatir, en aquellos que de la igualdad, de la solidaridad, de la libertad y el intercambio de ideas, hacen campo de batalla y enemigos comunes que destruir.

Campos de concentración, luchas por la supervivencia, guerras de diferentes colores en diferentes lenguas, bombas que nos estallan en la conciencia, hijos que son desechados por sus padres en bolsas de basura y vertederos, violencia en las escuelas, padres ancianos y abandonados, solos en residencias que no cumplen ni normativas,  ni afectos,  ni querencias, y las cárceles que encierran a personas,  en algunos países,  enfermas, locos, desahuciados de la sociedad, sin medicinas, sin asistencia, orfanatos en malas condiciones, abandono, hambruna…tantos y tantos infiernos se me vienen  a la imaginación, pues tiene múltiples caras y todas están en esta tierra, en ésta que nosotros hacemos cada día, en ésta que gente que tiene poder e inteligencia, voluntad y fuerza política , porque le siguen miles de personas, deberían cambiar y hacer más justa, trabajando sin descanso, hasta el último aliento, para que fuera mas humana y mas buena.

Benedicto ha dicho que el infierno existe y que es eterno, y yo espero que se equivoque, que las cosas cambien cuando los que somos pocos hagamos mucho, cuando no olvidemos a los que siempre son olvidados, cuando trabajemos hombro sobre hombro sin importarnos razas, sexos, condiciones o credos, cuando la hambruna,l a soledad, el odio y la crueldad dejen de ser males endémicos de nuestra especie y de nuestro tiempo.

BENEDICTO Y EL INFIERNO 
 


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