Cultura

Razón e Inteligencia Ray Niebla

Razón e Inteligencia

Ray Niebla

Creo que la inteligencia ha suplantado a la razón y se  ha convertido  en el hada mala de este cuento que es la vida, pues por mucho que  miremos a nuestro alrededor no vemos razón por ningún sitio; al menos así lo veo yo.

Podemos argumentar miles de formas de establecer qué es la razón, y con ello nos daremos cuenta  de que, en el fondo, lo que estamos haciendo es propugnar la manera de  hacer surgir la sinrazon, porque la razón en sí misma no es otra cosa que una facultad más para establecer conceptos o para sentir que somos  entes que defienden cosas razonables, cuando no es así, porque la logica, que es aquella parte de la razón que sirve para identificar las reglas de la misma,  se ha hecho completamente ilógica desde el punto de vista de la realidad objetiva a la que nos enfrentamos cada día.

No es lógica la manera de vivir que nos hemos dado, no es lógico el comportamiento de políticos, padres de familia, madres desnaturalizadas, padres asesinos de sus hijos o individuos que hacen cosas que da miedo hasta pensarlas; no es lógico entender que  las religiones son nidos de castigo, reuniones para pedir perdón  o creer en un dios  tan omnipotente que nos castigará o nos premiará por nuestros hechos, cuando éstos parten de la premisa falsa de establecer razonamientos equivocados y a veces censurables por cualquiera que propugne razonamientos racionales.

Y es que el hombre ha pervertido con la inteligencia la razón. Esa inteligencia que ha ido derivando y  creando formas nuevas cada vez más amplias de definir esta parte de nuestras vidas: que si razón abductiva, que si deductiva que si inductiva, que si lógica formal, que si lógica semántica, que si razón y lógica Socrática, que si Kantiana teórica o práctica, o aquello de los principios de identidad o de contradicón; pero dónde ha quedado la lógica, la de verdad, aquella que nos impulsa a seguir una vida, una trayectoria sujeta a razonamientos que impulsen la felicidad del ser humano, a la lógica que nos diga qué tenemos que hacer y qué no; aquella facultad que nos impediría hacer las barbaridades a las que ya estamos tan acostumbrados que no nos llaman la atención: genocidios, invasión de la naturaleza, inventos que  no sirven nada más que para complicar la vida, no hacerla más fácil. Creamos a diario enfermedades cada vez más relevantes y con menos posibilidad de curación y además nos reconfortamos con vivir más años en el espejismo de vivir mejor, cuando nuestras vidas están al margen de toda razón y

 toda lógica.

Y es que  lo que llamamos inteligencia, (esa facultad de la mente que permite aprender, entender, razonar, tomar decisiones y formarse una idea determinada de la realidad), es una auténtica falacia, pues si fuera una facultad que permitiera todas esas cosas de razonar, tomar decisiones, y sobre todo formarse una idea determinada de la realidad, estaríamos ante la verdadera razón, ante la lógica auténtica, ante el promontorio de la inteligencia con mayúsculas que nos habría llevado a la cumbre de las civilizaciones y no a este tráfago de incertidumbres achacado a la complejidad del cerebro humano y las virtudes de este como órgano funcional y privilegiado de la vida  humana, cuando no es así. Si supiéramos que los pensamientos los creamos entre todos y de ahí las informaciones, buenas, malas o irrelevantes.

Lo mismo que hicimos con la razón de complicarla hasta la enésima potencia, hemos hecho con la inteligencia y ahora, están de moda los conceptos de muchas formas de inteligencia: corporal, musical, lingüistica, verbal, naturalista, intrapersonal etc. etc. complicando de nuevo todo este arsenal de conceptos que no sirven absolutamente para nada, pues la lógica de verdad nos dice que   todo hay que hacerlo sencillo y cuanto más lo compliquemos más se distancia de ella, y en esa estamos. La inteligencia ha suplantado a la razón y con ella se ha terminado el paraiso, pues cuanto más, supuestamente inteligentes somos, más vamos hacia el caos  absoluto. Hemos corrompido tanto  la inteligencia que  le llamamos así a todas esas instituciones secretas, que cambian gobiernos, hacen caer empresas, asesinan presidentes etc, y decimos de los hombres que diseñan estas cosas que  son  expertos en Inteligencia.   El caso es que yo me quedaría con la palabra sabiduría, que es aquella que define a aquel ser que se ha preocupado de saber, que tuvo ansía de conocimiento, y se lo procuró con la vida y el pensamiento, se hizo a sí mismo que es como hay que estar en la vida y entendió,  que saber implica ser razonable e inteligente y que el conocimiento no se adquiere, empleando la razón para su propio beneficio; de ahí que aquellos que saben, nunca están donde hay que estar, gobernando o dirigiendo entidades, gobiernos, o instituciones, ni la inteligencia para transformar todo lo que les interesa, si no lo que interesa a la sociedad, al planeta e incluso al Universo, en su conjunto. 

 

Estas dos facultades innatas que se nutren de la misma materia y que promueven el equilibrio del ser humano y a través de él la equilibración del planeta Tierra, y porqué no, de todo el Universo, las hemos llevado por derroteros equivocados, esquilmándolas de sabiduría, extirpándoles sus más preciados dones: el encuentro, la belleza, la sensibilidad, la benevolencia, esa virtud tan preciada y sus hijos, los principios del bien, y hemos dejado que la malevolencia, atragante nuestros cuellos y nos transporte hacia  cielos poco estrellados y nos fije un futuro más que incierto, por la misma razon que hemos logrado que sus modelos nos asalten y nos conviertan en lo que somos: moneda caduca sin deseo de cambiarlos y con ello sentar las bases de nuevo, conculcando la razón y la inteligencia de la que estamos dotados naturalmente.

Esa inteligencia, tan mal empleada, que junto a la razón mal aconsejada ha convertido  en artifical, acabará trayendo un modelo de sociedad en la que seres con artificialidad convertida, con  inteligencia fuera del ámbito humano nos digan lo que tenemos que hacer y al final terminaremos convertidos en vaguedades vivientes, en seres sin autonomía, en una clase de individuos sin patria ni razón, sin presente ni futuro, sin compasión.

Pero aún estamos a tiempo de dejar todos esos compromisos con modelos tan trágicos, todos esos comportamientos alejados de la humana relación, de la lógica y razonamientos humanos de verdad, de aquellos que nos dicen  que estamos tardando en volver a la senda que nos conducirá al  sano  entendimiento, a la pluralidad de acontecimientos que, en nuestro fuero interno se están revelando durante tantos milenios, pero que no le hacemos caso. Esas verdades escondidas que  están ahí para cogerlas, entenderlas, aprovecharnos de ellas y saber para qué estamos aquí. El tiempo se agota y otro nuevo tiempo está por llegar y dependiendo de lo que hagamos ahora, así nos irá. El nuevo orden mundial se está preparando para seguir usando la lógica inversa de hacer todo lo contrario de lo que debemos, de sentir de una vez que somos seres con autonomía personal, polvo de estrellas que podemos, si queremos, cambiar la trayectoria, pero que si no lo hacemos, tiempos oscuros se avecinan y las nuevas generaciones pagarán por todo el mal que les estamos haciendo.

Ahora lo sabemos todo, y sin embargo seguimos en esta lógica infernal, en esta inteligencia pervertida y convertida. La historia de los hombres no nos ha servido para nada, porque hemos corrompido razón e inteligencia.

 

El mundo no es sólo un planeta o millones de ellos, es mucho más, es INTELIGENCIA en su más extenso concepto y nosotros formamos parte de ella. Lo hemos olvidado y lo estamos conociendo.  Es Inteligencia que nos dio la facultad de razonar, es Inteligencia que nos proveé de una parte de ella para que interaccionen entre sí uno y otro concepto, esa Inteligencia que determina nuestra libertad de elegir, pero a la vez es Inteligencia que sigue unas reglas y que está dotada de una flexibilidad asombrosa, y si no nos sometemos a ella, creamos constantemente las condiciones para hacer del mundo lo que hemos hecho: un sitio donde está siendo imposible vivir. 

                                                                                                                     

                                                                                                                                      Ray Niebla

 
   

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