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El estilo de QUIJANO

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Manuel QUIJANO  o Quijano como se denomina en su recorrido particular volvió en solitario después de la ultima grabación como Café Quijano que si he de decir la verdad el fenómeno de adentrarse a dar a diestro y siniestro por que lo vemos a si, y por que así queremos, tenia un precio y fue el de su disolución como grupo. Ahora en solitario cada uno por su lado mantienen el equilibrio de su voluntad y Manuel Quijano ha estado y esta manteniendo el sabor de la música inconfundible en su estilo personal como nos tenia y nos tiene acostumbrados.

 
   

El 16 de Abril Quijano regresaba  definitivamente para quedarse; vuelve con un disco cargado de canciones bajo el brazo, concretamente 11 + 1, vuelve con un espíritu renovado.

El músico leonés firma la letra y la música de las 11 canciones que componen el disco, un trabajo que, como el propio cantante reconoció, continuará la línea que el trío inició hace 10 años con su álbum de debut, Sonido Quijano. Manuel insistió en que no ha querido "alejarse de ese sonido tan característico”. De hecho, aseguró que el mayor cambio que la gente se va a encontrar "es la imagen”, con la ausencia de sus dos hermanos, Óscar y Raúl, a su lado. No obstante, confirmó que la separación del grupo es sólo “momentánea”. Simplemente necesitábamos un descanso", explicó.

Sin prisa, relajado y entre las dos costas de los Estados Unidos, así grabó Quijano su último crisol de historias. Para regalo de los oídos que detallan la escucha, once nuevos perdones, porque, sobre todo pide perdón, por amar con fallo o por presumir de vividor, que en realidad, no lo es, al menos en el sentido canalla de la palabra.

El compositor se explica. Y en las entrañas de la explicación hay dos hechos; a los cinco años posa, por primera vez, sus manos sobre una guitarra. A los diecisiete, le publican, como ganador de un certamen de poesía, su primer libro, “Primeros Sentimientos” y unos años después le pone música a uno de esos poemas. Quijano nace compositor y así se queda. Mientras tanto, viaja abrazado a su pasión gemela, la velocidad, en moto, en coche o en todo lo que se mueva deprisa. Y como resultado de tanta “disparidad de aficiones” conoce, en el ir y el venir, el mundo de la pausa y del vértigo. Y el amante de las Harley Davidson ha ido y ha venido, ha cantado, contado, escrito. Y ha vivido de manera sincera, pausada pero sin descanso y ha conocido y le han conocido pero, sobre todo, le han desconocido.