Portada Primacia nº 62 Manolo Royo

Es difícil resumir la vida,  y la obra de Manolo Royo.  Parece que el hecho de estar en internet de forma personalizada ya todo está dicho y que un amplio currículum donde sus vivencias con

 

 el espectador delante de las pantallas del televisor aparte de familiarizarnos y reírnos, le han hecho merecedor del reconocimiento mundial donde Manolo  nos presenta cada día su perenne juventud, que tal vez sea la expresión de un alma risueña, alegre, y el deseo de seguir siendo testimonio de una dedicación humana, tan necesaria, como la de querer transmitir simplemente, lo mejor de la vida. Puede que solo sea, otra forma de ser Aragonés.

 

     

Puedo decir que si alguien representa la nobleza baturra ese es Manolo, y en su afán continuo de crear y recrear el humor en sus espectáculos nos muestra todo un variado repertorio de personajes y situaciones creadas desde el corazón para conseguir pese a los tiempos que nos toca vivir sacar una sonrisa a los espectadores.

Es como su aportación a la vida  desde  su carácter extrovertido, afable y apasionado, a Manolo Royo le gusta estar en contacto directo con la gente y con la naturaleza. Es una persona segura de lo que quiere y con la amplia visión de futuro. Sin embargo, conserva la ilusión como si fuera un niño en casi todos sus proyectos. Polifacético y muy emprendedor, posee un gran ingenio, cualidad que queda plasmada en sus espectáculos y en sus libros. También hace honor a su condición de aragonés.

 

 

     

 

 

Su integridad de persona le hace seguir firme en lo que sabe y quiere y pese a estar y haber estado en las más altas cuotas de fama, la persona el amigo y el hombre van de la mano, motivo por el que nosotros desde aquí le hemos querido dedicar esta portada a la entrega y dedicación a una vocación   que ha mantenido y mantiene  en el listón más alto.

 

Ha coincidido nuestra voluntad con el estreno de su nueva obra en Madrid en el teatro Arenal (DESTORNILLANTE) donde ya la había representado en Barcelona  y ha retomado con el nuevo formato de la actualidad (EN BUSCA DEL TORNILLO PERDIDO) un hilarante show en el que numerosos y variopintos personajes desfilan por el escenario en una sucesión de situaciones cotidianas de la vida en clave de humor. La obra, que protagoniza el propio Manolo Royo, permanecerá en cartel hasta el 9 de diciembre (22/10/12).

Desde primacía le deseamos lo mejor y le mandamos un abrazo público, como todo el público que le ve, me consta que se lo daría y que mejor en estos momentos  tan inciertos ver la realidad de una vida queriendo hacer feliz y reír a los demás.

Un abrazo

Fotografía y texto

Jesús Pérez Marqués

 Royo, Manuel Humorista Nació en Caspe (Zaragoza) el 14 de Enero de 1951

Manolo Royo había entendido su propia necesidad para regalar humor; apoyado por una vocación definida desde sus primeros años de juventud, Cuando en evocadora alternancia, buscaba las horas de humor, entre sus compañeros de clase, entre sus ratos de estudio. Amaba Manolo Royo, transmitir su ánimo disfrazado a veces de ademanes y mimos exagerados, de rostro y ojos inexpresivos, de un espíritu libre y sin fronteras derramándose ante todos con el convencimiento de una alegre actitud ante la vida.

Sin duda una sonrisa gana un cielo, y los ojos limpiamente sorprendidos de un niño, suspendidos quizá, en nubes de risas incontenibles, tendría que ser el argumento suficiente y necesario, para dar a las gentes de la farándula y el circo, el mejor de nuestros recuerdos. Inventar la risa, pudiera ser tan suave como la rosa, en un mundo que todavía viste demasiadas lágrimas; por eso nos parece urgente que de entre nosotros aparezcan, en feliz realidad, personas como Manolo Royo, alguien que ha dejado escapar desde su íntima alegría, la mejor de las aventuras posibles, el regalo de una risa.

Defiende a los más indefensos: niños, elefantes y ballenas. En definitiva, un humorista donante de órganos y viajero incansable que ha visitado más de cuarenta países, Colabora con artículos de prensa, y es creativo de publicidad. Practica el esquí, el ciclismo, el golf, y la caza, colecciona relojes, de ahí su puntualidad.

No haría falta saber de sus datos personales, para entender que Manolo Royo es Aragonés; no sería preciso el recordar ahora aquellos diálogos inolvidables del mañico, un poco zurrón, un mucho sagaz, con el que parece rinde homenaje permanente a su tierra; su puro acento sobre todos los escenarios de España, dan certeza de una raíz inconfundible. Aragonés por España. Y es ahora, cuando el mundo reconoce los valores de una profesión, esculpida ya en los enormes carteles de las grandes ciudades, cuando se hace particular y grande el trabajo de Manolo Royo. Aragonés de nacimiento y supranacional por el éxito, la meta conseguida en memoria y nombre desde sus trabajos primeros, cuando en una decisión hacia el futuro allá por el año 70, Manolo Royo inicia una andadura artística ingresando en el mítico circo de los hermanos Tonetti.

MANOLO ROYO, MÁS DE 30 AÑOS COLABORANDO CON TVE

Lleva 120 programas consecutivos de TVE en la primera cadena y por su Canal Internacional, lo que le ha hecho alcanzar una enorme popularidad fuera de nuestras fronteras, haciéndole acudir con frecuencia a países latinoamericanos (Chile, Colombia, Venezuela, etc)

 

 

Pero Manolo Royo no acaba aquí su enorme capacidad creativa; su humanidad contrastada en tantos escenarios distintos, hacía verdad un trabajo impresionante que todo el mundo aprecia en su calidad y en extensión. Y es bueno que el mundo se acostumbre a considerar el bagaje artístico profesional que hombres como él, llevan cosido a su personalidad, pero que parecen difuminadas por una actividad incesante y urgente. Manolo Royo posee además la sensibilidad de un artista amplio y completo, y escribe cinco libros, el último prologado por Camilo José Cela, y le premian cuentos escritos, como el Emilio Panach, o crea programas para la televisión y colabora en prensa con artículos.

Lleva en la profesión haciendo reir desde 1969. Manolo Royo es de esos artistas que se sienten más cómodos actuando ante 20 personas, que delante de una cámara, donde misteriosamente se esconden millones de miradas que el artista no puede sentir. Pero también ocurre lo mismo en el caso contrario. A Manolo Royo, como a casi cualquier artista, se le tiene que sentir en directo. Entonces es cuando se le disfruta de verdad. Su espectáculo es tan sencillo como complicado. No existe más decorado que un micrófono, un taburete y su voz. Y nada más complicado que ir llenando ese vacío escenario de una hora y media de humor, canciones e improvisación.

El secreto de sus espectáculos: improvisación, humor directo y una complicidad con el público, muy sugerente.

 
   
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